
Culturalmente en la zona destaca claramente la ruta del
románico rural, encontrándonos con gran variedad de pueblos donde podremos encontrar grandes ejemplos de ella, a continuación te la contamos:
Esta ruta recorre el norte de la provincia de Guadalajara, un territorio dominado por las sierras de Ayllón, Alto Rey y Sigüenza. Se trata de un área de montaña bastante aislada y con débil y dispersa ocupación poblacional aunque de una larga historia que se remonta al primer periodo de la repoblación cristiana de la submeseta sur llevado a cabo a finales del siglo XI y principios del XII durante el reinado de Alfonso VI. Una de las manifestaciones de esta repoblación tan temprana fue la construcción de pequeñas iglesias románicas en gran parte de las aldeas que pueblan estas sierras y la consolidación de los elementos defensivos en los puntos estratégicos. La existencia de parajes naturales de excepcional belleza, unida a la riqueza arquitectónica de estos pueblos serranos y al carácter monumental de Sigüenza y Atienza, los dos principales núcleos de población de la ruta, confieren un valor especial al recorrido de este sector de Castilla - La Mancha.
Empezamos la ruta en Sigüenza, la más importante ciudad de esta comarca serrana, bien comunicada por ferrocarril y carretera y aceptablemente dotada de hoteles y restaurantes. De la importancia que Sigüenza tuvo en el pasado da idea el fabuloso patrimonio arquitectónico que posee, declara conjunto histórico artístico en 1965, y el hecho de que fuese sede universitaria hasta finales del siglo XVIII. El monumento más importante es la catedral, iniciada en 1130 en estilo románico y desarrollada posteriormente siguiendo las líneas del gótico inicial de influencia languedociana y borgoñona para incorporar en todo su largo período de construcción las diferentes tendencias del gótico que iban surgiendo en cada momento, dando lugar a una obra clave para seguir y comprender el desarrollo del gótico español. El aspecto exterior es el de una fortaleza debido a sus dos torres cuadradas con robustos estribos longitudinales. En el interior se encuentra una de las joyas de la escultura funeraria española: el sepulcro de Martín Vázquez de Arce, también llamado "El Doncel", cuya posición leyendo apaciblemente un libro simboliza el paso de la Edad Media al Renacimiento. La Catedral también tiene importantes obras de estilo plateresco, correspondiente al primer período renacentista, como la puerta del Jaspe, al altar sepulcro de Santa Liberada y la sacristía de las Cabezas, obra de Covarrubias. Junto a la catedral está la plaza porticada, obra también renacentista patrocinada por el cardenal Mendoza, y la plaza del Obispo Don Bernardo, con una fuente barroca. Otras muestras de arquitectura religiosa son: la parroquia de Santiago, del siglo XIII y con portada románica; la parroquia de San Vicente, también con cabecera y portada románica; el Seminario de San Bartolomé, de estilo barroco, y otras iglesias y conventos del los siglos XVII y XVIII. En cuanto a la arquitectura civil destacan el Parador Nacional de Turismo, antigua castillo del siglo XII edificado sobre una alcazaba árabe; la casa del Doncel, palacio gótico del siglo XV; el Colegio de la Sagrada Familia, edificio palaciego del XVIII que sirvió de hospicio; el Palacio Episcopal, antigua sede de la universidad; y el Colegio de Infantes, también barroco. Entre los barrios de la ciudad, aparte del de la catedral, destaca por su homogeneidad el barrio de San Roque, conjunto urbanístico barroco creado por iniciativa del obispo Díaz de la Guerra en la parte baja de Sigüenza. También se mantienen importante restos de las murallas y las puertas de acceso de las que se conservan la del Hierro, Nueva, Travesaña, Mayor, Toril y del Sol.
A continuación y saliendo de Sigüenza, tomamos la C-114 que se dirige hacia el Oeste para recorrer los pueblos y parajes propuestos. Nos encontramos en primer lugar con Palazuelos, villa dotada con castillo y murallas por el marqués de Santillana en el siglo XV. Este fuerte sistema defensivo se conserva en la actualidad muy bien y ha sido declarado monumento histórico-artístico. El conjunto de la población también es interesante, sobre todo la Calle Mayor y la Plaza, y su iglesia conservan restos románicos en la portada sur y la espadaña. Por una carretera local , a poca distancia de la anterior, está Carabias con su bella iglesia románica del Salvador, declara monumento histórico-artístico.
Desde Carabias hemos de cruzar la C-114 para dirigirnos a Pozancos, que también posee una estupenda iglesia románica de finales del siglo XII.
Continuando por la carretera de Atienza, nos desviamos hacia la izquierda para llegar a La Olmeda de Jadraque, con un interesante sistema de salinas del siglo XVIII y una pequeña iglesia con elementos románicos. En la misma carretera citada está Imón, que posee las salinas más afamadas de la zona. La sal de Imón se obtiene a partir del estancamiento y evaporación del agua del río Salado, que obtiene su salinidad por la disolución de sales existentes en los estratos geológicos del Koiper, muy abundante en la zona. Su origen data de época medieval y su explotación estuvo protegida y monopolizada por los reyes; en el siglo XVIII Carlos III decretó su modernización construyendo una serie de instalaciones que aún hoy están funcionando, siendo un ejemplo único de arquitectura industrial.
Atienza es el otro gran conjunto monumental de este recorrido junto con Sigüenza. Declarada Conjunto Histórico desde 1962, ciudad importante, puerta de la sierra y estratégicamente situada, fue ocupada a lo largo de su historia por celtíberos, romanos, árabes hasta el año 1085 que fue incorporada al reino de Castilla por Alfonso VI. De cada época se guarda un recuerdo en esta ciudad monumental, que deslumbra al visitante por la belleza de los monumentos y la relevancia de su entorno.
Se trata de un modelo de urbanismo medieval del que quedan escasos restos pues se sabe que llegó a tener hasta 14 iglesias y una judería.
Todo el conjunto esta dominado por el fuerte castillo de origen árabe que se confunde con el abrupto escarpe calizo sobre el que se asienta.
En el interior, junto a espacios vacíos, antiguamente poblados, surgen barrios, calles y plazas que confieren el personal carácter medieval de esta villa serrana. Respecto a las plazas destacan la plaza del Trigo o Mercado, a la que se accede por el Arco de Arrebatacapas y donde se encuentran la iglesia de San Juan, del siglo XVI, y varios edificios nobles como la antigua sede del cabildo o la casa del balcón de la esquina y otros edificios con soportales de carácter más popular.
En Atienza podemos encontrar muchas e interesantes iglesias, la mayoría con elementos románicos, como la de Santa María del Rey, San Bartolomé o la de Nuestra Señora del Val, con una portada de bellas figuras que representan contorsionistas.
Respecto a la arquitectura civil, destaca el Ayuntamiento , obra del siglo XVIII y las numerosas casas nobiliarias que se reparten por todo el casco. De interés étnico es la Fiesta de la Caballada:
Desde hace 800 años el Domingo de Pentecostés se celebra La Caballada, llamada así porque los hermanos de la Hermandad de la Santísima Trinidad celebran, montados a caballo, la liberación del rey Alfonso VIII en 1162 del sitio que puso a Atienza, su tío Fernando II de León. Según la historia vistieron al niño de pastorcillo pasando el cerco sin sospechas y puesto a salvo en Ávila. La Hermandad baja hasta la ermita de la Estrella, situada a varios kilómetros de Atienza, y después de comer se corre con los caballos por los campos.
A la hora de comer, Atienza cuenta con buenos restaurantes con gran variedad de platos serranos, como la codorniz, conejo, lechazo asado, chuletillas de cordero, carnes a la brasa con aromáticas hierbas del monte, cabrito, migas de pastor..y si te acercas en la época de matanza, que comprende entre los meses de febrero y marzo, podrás tomar un aperitivo e invitado a degustar parte de la matanza que con esmero se prepara a la brasa en las puertas de los restaurantes.
Continuando por la C-114 podemos llegar hasta Somolinos, donde podemos ver la Laguna de Somolinos, de origen glaciar, en la que nace el río Bornova, donde encontraremos una buena muestra de aves acuáticas.
El pueblo de Somolinos perteneció, tras la reconquista y posterior repoblación de la zona, al Común de Villa y Tierra de Atienza, hasta que pasó a manos de la familia de la Cerda y después a la casa del Infantado, formando junto a otros municipios de la zona el señorío de Miedes.
Somolinos aparece como un conjunto de edificaciones sencillas construidas a base de piedra sillar, con entradas adinteladas, entre las que destaca la iglesia parroquial, de estilo románico, aunque muy bastardeada en épocas posteriores.
Las fiestas patronales de Somolinos se celebran durante los días 8, 9 y 10 de agosto, aunque la fecha es variable.
Volviendo un poco para atrás en la C-114 y tomando un desvío a la derecha, llegamos a Albendiego para admirar la iglesia de Santa Coloma de finales del siglo XII; aunque con añadidos del siglo XV, se trata de un magnífico ejemplo de arquitectura románica rural en el que destaca su cabecera abierta por unas ventanas-rosetones con celosías de piedra calada que presentan dibujos y composiciones de influencia mudéjar, únicos en este tipo de iglesias.
Continuando por la misma carretera llegamos a los pueblos de Condemios de Arriba, Condemios de Abajo con interesantes ejemplos de arquitectura típica de la tierra de Ayllón, sobre todo en la calle Mayor y la Plaza Mayor.
Igual ocurre en Galbe de Sorbe, cuya Plaza Mayor es un bello conjunto serrano, con el Ayuntamiento soportolado y rollo del siglo XV. Muy cerca se levanta el castillo que fundó el infante D. Juan Manuel.
El día 15 de agosto se celebran las Danzas a la Virgen del Pinar , declarada de Interés Turístico Provincial. La festividad de San Juan (24 de junio) se celebra en Galbe con una romería a la ermita de la Virgen del Pinar.
Continuando por la C-114 llegamos a Campisábalos, pueblo llano sobre un páramo donde los montes no son abruptos pero por su altitud es castigado por el frío y las frecuentes nevadas. Posee la magnífica iglesia de San Bartolomé, románica, monumento desde 1965. Ejemplo bello y escaso del románico castellano de estas tierras que en otras épocas fue abundante en las iglesias.
Sus fiestas son a finales de julio, coincidiendo con la festividad de Santiago y siendo muy visitadas.
En el extremo más septentrional de esta zona se encuentra Villacadima, pueblo abandonado desde finales de los años setenta. Destacan en el su iglesia románica serrana del siglo XII, sus naves laterales del XVI y la torre del XVII. Así mismo se pueden observar las pocas casas que quedan en pie, típicas serranas.
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